lunes, 28 de mayo de 2012

Encuentro


Yo no la amaba y, sin embargo,
hubiera dado, sin duda, cualquier cosa
por tener para siempre su sonrisa,
por haber encontrado entre sus pechos
el camino del agua y la alegría.

Sólo la vi llegar, cuando las horas
se deshacen al fondo de las calles.
Era morena y dulce. Parecía
una  pintura del mejor  Salinero.
El color de los campos y los días.

Llevaba contra el pecho una carpeta.
Y en su mirada podía adivinarse
un amor de caramelo y de colegio.
El asfalto se rompía con sus pasos
y el mundo comenzaba con la tarde.

Le hubiera dicho que yo andaba buscándola
por bares y tabernas desde siempre.
Y que en ese calor que adivinaba
contenido en su cuerpo yo sentía
la esperanza de amores deseados.

Pensé que nada valen las palabras
cuando el tiempo nos marca el territorio
de paisajes ajenos. Que no hay besos
que puedan ya salvarnos de la noche.
Y que ella era la noche presentida.

Pero dejé que se marchara. Muy amable
le indiqué la dirección. Y un poco antes
de irse sonrió. Me pidió fuego.
Y me dijo: “Muchas gracias, señor”,
Me hubiera enamorado en ese instante.
Pero yo no la amaba. Y sin embargo...

viernes, 25 de mayo de 2012

El domingo en Libertad


Pues, nada, recordaros que el domingo, a las siete de la tarde, estaremos en Libertad, 8, con las canciones de Rafa Mora y Moncho Otero que, además, ponen música a mis versos.


Recordároslo y deciros que me haría ilusión veros por allí. Bueno, joder, que a ver si váis.

Y, como no tengo fotos mías con ellos. Os pongo ésta que, al fin y al cabo, tiene algo de mí, ¿no?

***

martes, 22 de mayo de 2012

Moncho Otero- Rafa Mora.... y yo.

Me hacen un regalo maravilloso. Moncho Otero y Rafa Mora, me invitan a acompañarles en el Libertad, 8, el próximo domingo, a las 19.00 horas. Es un lujo. Rafa y Moncho llevan tiempo acariciando los versos con su música. Es lo que llaman Versos sobre el Pentagrama. Y han musicado a prácticamente los mejores poetas de este país. 

Me da un cierto pudor que me incluyan en su ciclo. Y, a qué vamos a engañarnos, me llena de alegría que los jóvenes y mágicos y genios Rafa y Moncho me crean merecedor de su música. Me alegra, qué coño. Estoy contento. Y me gusta que sea un domingo por la tarde. Día tranquilo, agridulce por final de semana. Y día querido de por la tarde, cuando los amantes se recogen en casa, tras el día de amor.

Así que allí estaré. Espero que me acompañéis si no tenéis otra cosa que hacer. Y lo digo con tiempo para que luego no me pongáis la excusa de "si lo hubiera sabido antes..." En serio. me gustaría estar con mis amigos en algo que para mí es la entrega de un premio: que mi poesía descanse en el pentagrama de Moncho y Rafa. Gracias.

lunes, 21 de mayo de 2012

Todo nos irá bien


Todo nos irá bien porque la vida es larga.
Vendrán nuevos amores. De éste nuestro
nos quedarán los días del recuerdo, y esas noches
en las que tanto creímos y gozamos.

Un día no sabremos si este ansia que sentimos ahora,
este no despertarnos sin un cuerpo en la cama, la alegría
de no tener otra riqueza que unos labios
eran tan sólo el sueño de Ismael buscando la ballena.

No habrá amor más allá de nuestras manos,
de las noches contigo, del teléfono
sonando en punto cada día.
Y mañana, al caer las catedrales, cuando la tarde busque
el camino de pájaros, el último cigarro
encendido en tu boca,
podremos resumir la historia de dos nombres
en la palabra adiós. Y no seremos más la dulce sombra
de un recuerdo que ahora nos asusta.

Todo nos irá bien. Seremos siempre
lo mejor de la vida, la envidia de los otros,
pedazos de metralla en esta guerra de carne enamorada.

Tú me recordarás cuando contemples
a una muchacha oscura sentada en un café
que espera y fuma.

Yo te recordaré de madrugada,
cada vez que despierte y esté sola. Cuando venga
la tristeza a buscarme. Cuando lea,
olvidada tu boca, cualquier libro de versos. Y no sufras.
Todo nos irá bien porque la vida es larga. Y ahora mismo
nos amamos y decimos adiós a lo que fuimos.

Así decías, de pie los dos, después de haberte amado,
en la esquina más fría de la cama.
Han pasado los años. Te confieso
que nada me fue bien. Pero la vida
se me ha hecho muy larga sin tu cuerpo.

***

miércoles, 16 de mayo de 2012

Luis, Pedro, Lourdes...y Manu


Nos conocemos hace tanto tiempo... Hace muchos años, un muchacho muy joven, con una guitarra acudió a un barracón en Palomeras Bajas. Chavales y chavalas de su edad se reunían a su alrededor para oirle cantar (sin micrófonos, sin altavoces, sin... nada. Sólo él y la voz, esa misma voz que casi cincuenta años después conserva la misma ternura, la misma calidez y humanidad extraordinarias.


El muchacho se llamaba Luis Pastor. Y era de allí, de un poco más arriba, del barrio. No fue el único que pasó por allí. En esos días, Ismael, recién venido de París, cantaba sus canciones junto a Gloria Fuertes (pero esa es otra historia). Luis Pastor cantaba a Chamizo, a Neruda... Luis tenía ya esa misma sonrisa de quien no necesita otra cosa para entrar en el corazón. Un día le dimos un texto para poner música a un reportaje sobre Palomeras Bajas que habíamos hecho en superocho. Lo cantó y aquella canción se convirtió en el himno del barrio.

A Luis lo he visto intermitentemente. Lo he escuchado siempre. Ay, aquel Vallecas que ilustró Pedro, también de Vallecas, del barrio. Luis Pastor fue nuestra voz en años difíciles y nos hizo más suave los años de plomo, nos consoló el dolor de no ser libres, la amargura de ser derrotados sin horizonte claro. Luis. Incansable investigador de cualquier ritmo, esponja que recoge todo lo que ve y oye.

Anoche, en el Libertad, estuve escuchando a Luis Pastor. Escuchando su nuevo disco, escuchando alguna vieja canción, nueva en una voz que permanece igual que entonces. Riendo con él. Con Lourdes, que le acompañó divertida y poniendo en su voz toda la ternura de las canciones, con su hijo Pedro, con Manu Clavijo. Fue un recital de amigos para amigos, con la misma ilusión que cuando Luis cantaba en el barracón de Palomeras. No había nostalgia en Luis. Había la ilusión de lo nuevo, de empezar cada vez que se sube al escenario. Esa ilusión con la que hizo cantar a Pedro. Su hijo ha heredado de él voz y gusto, pasión por la rebeldía.

Pedro tiene el mismo humor que su padre. Se enfrenta al público como si fueran sus amigos de barrio. Habla con la misma naturalidad y firmeza que Luis. Sus letras tienen mucho de la poesía de Luis, de su amor por el ser humano. Noche para vivir. ¿Dónde están los cantautores, Luis? Estaban allí. Dando el cante, haciendo más habitable, más luminoso, un mundo difícil y oscuro.

***
PD. Ayer fue una de esas ocasiones en que tienes el corazón dividido: a la misma hora se celebraba el segundo concierto de Volad, canciones, volad, promovido por mi amigo Fernando Lucini. No pude dividirme en dos. Estoy seguro de que el corazón enorme de Lucini, disculparía mi ausencia en el Galileo.

***

lunes, 14 de mayo de 2012

Alguna vez, quizás


No queda ya el rencor. Es como el agua,
lo mismo que la voz que antes te hablaba.
Escapando de todo. Dibujando
pedazos de papel, historia antigua.

Queda tu voz en medio de la noche,
los pájaros sin alma del bosque que habitamos,
los campos de Castilla, o el calor sofocante
de la siestas de un verano recordado.

¿Recordarte es vivirte? Nunca supe
si en todo o casi todo, al dormirte,
estaba yo en mitad de tu sonrisa. La palabra
mañana o la caricia.

Despacio ven a mí. Guarda tus alas,
recubre con tu nombre la punzada
del dolor más allá del goce mío.
Porque está y no eres, desearía
que en la redonda forma de tus labios
vinieras a buscarme y me besaras.

Y todo y tú. Caminas por mi sombra, te deshaces
en mi abrazo de entonces. Y a esta hora
de manantial inútil, de corazón abierto, de ti misma,
me pareces que existes como el tiempo.
Igual que el tiempo. Es imposible
tomarte entre las manos. Imposible
volver hacia los días que me amaste.
O que inventé tu amor cuando no eras.

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viernes, 11 de mayo de 2012

15-M: mejor, disfrazarse

Con las dificultades que estamos teniendo para acudir a la Puerta del Sol, he pensado que, tal vez, lo mejor es que quienes vayamos nos pongamos unas camisetas del Atlético de Madrid. Y así no habrá problemas. Al menos, no los ha habido (salvo las salvajadas de unos y otros la noche antes) para que 40.000 personas, que se dice pronto, hayan estado ocupando el centro del Paseo del Prado durante todo el día del jueves. Y eso para celebrar que han ganado no sé qué copa.

Me gustaría saber quién pidió el permiso para la concentración y si la Delegación del Gobierno ha sido tan exquisitamente legal a la hora de concederlo, porque -hay que joderse- caravana a la Virgen de la Almudena, a la Puerta del Sol, a Cibeles... Estos prohombres del fútbol no han dejado nada por visitar.

En fin, chavales, a ponerse la camiseta y a disimular como si fueras un hincha futbolero. Seguro que habrá más permisividad por gritar  a favor del fútbol que por gritar a favor de una vida más justa.

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lunes, 7 de mayo de 2012

La primera vez


Esa primera vez –no sé si la recuerdas-
estaba ya, mi cuerpo sin saberlo,
condenado a tu piel. Y tú no eras
la mujer de mi vida. Y yo tenía
el corazón perdido en mis asuntos.

Yo no te amaba aún. Era el deseo
corriendo a borbotones por mis venas.
Era un cuerpo, la carne, lo que andaba
arañando tu piel. Y hasta mis besos
eran necesaria pasión de madrugada.

Apenas si me hablaste. Susurrabas
con torpeza mi nombre. Y asustada
me mordiste en el cuello. No te dije
ni mi amor, ni mi vida, ni las cosas
que luego mordería de tu boca.

Cuando bebí de ti, cuando rompiste
en un grito imposible, cuando el mundo
se deshizo lo mismo que tu vientre,
ni siquiera –ya ves- en ese instante
me enamoré de ti. Sólo el deseo.

Esa primera vez, al levantarnos,
en silencio los dos y sin mirarnos,
y salir a la calle, tu cintura
grabada aún en las yemas de mis dedos,
buscamos un café.

Y fue en ese momento.
Sonreíste y alzándote en la silla
me besaste en los labios muy blandito.
Y yo miré tu cara. El dulce roce
de tus pezones rompiendo mi camisa,
tus ojos que buscaban el recuerdo
de la pasión sentida en mis mejillas...
Y, sobre todo, ese gesto que luego adoraría:
tus dedos recorriendo la palma de mi mano.
Y fue entonces,
supe que te amaría para siempre.

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viernes, 4 de mayo de 2012

Al furbo

Hay que ver qué generosos son los medios de comunicación con las cifras, según depende. He leído por ahí que fueron a celebrar el triunfo del Real Madrid a la Cibeles unas 30.000 personas. Joder, no dieron esa cifra ni a la manifestación de los sindicatos el 1 de mayo. Qué bien. Cómo nos gusta el furbo.

Esas manifestaciones de orgullo futbolero no son algaradas para Esperanza Aguirre. Son manifestaciones ciudadanas. Da igual que un grupo de exaltados cierren una parte vital de la ciudad, que un famoso se suba a la fuente de la diosa, que se juegue con patrimonio público. Todo perfecto. Viva el furbo.

En el fondo me da igual (aunque no del todo), pero es lamentable que la gente, en la situación en la que vivimos se despendole, se gaste lo que no tiene en entradas, y viva alegremente algo que a ellos no les reporta absolutamente nada. Con la complicidad de nuestros gobernantes -da igual del signo que sean- el pueblo se olvida de todo y a gritar como locos porque unos señoritos, magníficamente pagados, han logrado meter más goles a patadas que otros como ellos.

Lástima. El deporte no debería servir para esto. Pero así son las cosas. Y esta entrada huele a demagogia que te mueres. Cuando un grupo de muchachos o de sindicalistas ocupen la calle, se les dirá que son algaradas, que son salvajes, que está prohibido. Triste.


jueves, 3 de mayo de 2012

¿Por qué no damos el país a Zara o Mercadona?

Nuevo artículo en diarioabierto.es
...se da a entender que los gestores públicos son una panda de mantas incapaces de sacar adelante su cometido. Digo yo que habrá de todo. Porque tampoco está probada la capacidad del sector privado cuando se cierran empresas por miles y se despiden trabajadores por millones.

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domingo, 29 de abril de 2012

Cantautores


A Emiliano, Manuel, Marwan, Moncho, Rafa, Diego, Pedro, Luis...
a todos los que ponen ilusión a los días y a las noches
 (No puedo poner todos los nombres)


Cada noche caminan buscando la esperanza,
lugares donde puedan depositar el mundo
que llevan en las cuerdas de la vieja guitarra.
En su voz hay extraños caminos que les llevan
hacia el nuevo horizonte de un corazón abierto.

Tienen entre sus manos recuerdos de mil noches
en que fueron los dioses. Y tejen versos y horas
soñando que en los bares donde el amor palpita
tal vez haya esa noche el triunfo soñado.
O, tal vez, corazones que se junten al suyo.

En la canción de siempre respira la añoranza
de algún amor perdido, del cuerpo que fue ella,
cuando el deseo buscaba entre fría cerveza
el calor de unos pechos, unas manos sedientas
que pusieran de nuevo el triunfo en sus versos.

Hablan de lo que todos guardan en los bolsillos,
del amor, la tristeza, cotidianas derrotas.
Del dolor de los lunes y el miedo del domingo.
Y siempre baila el agua en sus dedos y buscan
quizá en clave de sol extrañas primaveras.

Nada tienen y esperan, sin embargo, que un día,
cuando la noche caiga vencida entre las mesas,
les vendrá ese milagro de unas notas que hagan
saltar en mil pedazos la suerte que les huye,
y una mujer, sólo una, llorará al escucharle.

Recogerán, despacio, los cables y los sueños
y enfundarán de nuevo guitarras y esperanzas.
Y mañana, otra vez, cuando caiga la vida,
buscarán un garito y a la dulce muchacha
que les diga: “Has cantado mi alma en tus canciones”.

Mañana harán del mundo un lugar luminoso.
Y pondrán en sus versos su corazón de espuma.
Por que ellos son el pan y la sal de la tierra.

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lunes, 23 de abril de 2012

El último recuerdo del paciente inglés



Era alta y muy bella. Y ya tenía sus años.
Me la encontraba siempre acodada en la barra.
Bebía de su vino, despacio, a sorbos cortos.
Y no hablaba apenas con los dos camareros.
Un gesto suyo. Una mirada urgente
bastaba para que ellos rellenaran la copa.
Y ella se dejaba caer en el mar de aquel vino
como quien sabe desde más de cuarenta amores
que en el fondo del vaso existe la esperanza.

Nunca le dije nada. Sólo la contemplaba
mientras la tarde iba cayendo lentamente.
Andaba yo en pasiones, rupturas y dolores
de mujeres de noche y dulces madrugadas.
Y muy de vez en cuando jugaba con la idea
de que ella fuera una extranjera sin patria,
abandonada en la playa oscura de los bares
donde muere el deseo y la nostalgia crece.

Seguro que en su pecho habría amantes perdidos,
en sus manos tendría las viejas cicatrices
de olvidadas caricias en cuerpos de otros hombres
y en su carne grabada la nostalgia de un tiempo
en que era su belleza maldición y castigo.

Si me hubiera atrevido le hubiera dicho que ella
me recordaba a ti, a como tú serías
cuando los años pasen y ya no me recuerdes.
Pero, me dije, nunca hay que inventarse historias
de mujeres fatales. La verdad es más simple.
Y pensé que sería una mujer sencilla,
la vieja funcionaria de pensión desahogada,
y gris y triste vida, sin amigos ni sueños.

Un día regresé y me contaron que ella
se había marchado y dijo que nunca volvería.
En voz baja, en susurros, me contó el camarero
que, parecía mentira, pero esa misma tarde
vino a buscarla un coche con las lunas tintadas,
y un viejo caballero, delgado y elegante,
la besó dulcemente mientras la regañaba
lo mismo que a una niña y le decía sonriendo:
“El conde Almasy ha muerto hace ya muchos años.
El vino ni los bares podrán ya devolvértelo ”.


***

jueves, 19 de abril de 2012

Noche de poesía y música

Me piden algunos amigos que cuente cómo fue la noche de ayer. Fue mágica. Noche de poesía y música. Y, sobre todo de amistad. Emiliano del Río se había empeñado en preparar minuciosamente el programa. Yo le había advertido: "No te esfuerces. Lo mejor es improvisar. Todo saldrá bien". Y lo fue. Fue una noche entre amigos (numerosos. Qué suerte tener tantos y tan buenos amigos).

Emiliano triunfó, ayudado por los increíbles Adán Latonda al piano, y Manu Clavijo al violín. Ambos entregados, ambos disfrutando, perdonando mis improvisaciones que les rompían todo lo que habían preparado. Sonrientes, amables, generosos.

Y sorpresas. Apareció Patxi Andión al que hizo subir al escenario Emiliano. Qué hermosa canción, que belleza de versos y armonías. La sobriedad de Patxi, su ternura y delicadeza... cantándonos al oído esa nevada sobre la hoz de Cuenca. Su hijo Jon  hizo suyo uno de mis poemas. Escucharlo en su voz fue como si hiciera un poema distinto. Me pareció hasta bueno... el poema, digo.Y yo mirando a su madre que mira al hijo siempre con embeleso.

Y, a poco de comenzar, entra en la sala Luis Pastor y su hijo Pedro. Le recordé los días de Vallecas, los años duros de la dictadura y la transición. Y le hice subir a recitarnos su hermosísimo "Qué fue de los cantautores". Patxi, asentía con la cabeza, Pablo Guerrero sonreía bajo su barba sabia. Así que Pedro subió también al escenario y dio una hermosa lección de lo que se puede hacer y decir con un rap, sarcástico y lleno de mala leche.

Hice que subiera Pablo a recitar uno de los poemas de su último libro "¿No son copos de nieve?". Y se negó. Quería leer uno mío. Leyó, a primera lectura y maravillosamente, "Goyeneche canta Sur", como continuación de la desgarradora versión que hizo emiliano de "Nostalgia". 

Yo sentía que el corazón de me iba a romper. No era posible tanto arte, tanto cariño, reunido en el Libertad. Tanta generosidad. como la de mi amigo Manuel Cuesta que hizo a dúo una versión preciosa de una canción de Emiliano. Manuel Cuesta, llegaba directamente del trabajo. Vestidito con su traje de ejecutivo, encorbatado y tan sonriente como siempre.


Leí algunos de mis poemas, pero yo no podía leer. Yo quería disfrutar de aquella noche con mis hijos Ismael, Jimena, Daniel. Con mis amigos, con el poeta y pintor Jerónimo Salinero, con mi perdición Javier Astasio, con Salva, con Julio, con José, con Ángeles, con Cruz...(alguno se me olvidará), con Juanma y Pablo, con la estupenda poeta y la dulzura de Saray.... y más. Cuiando salía ciudadano Kamikaze vino a saludarme. Le agradecí infinito su presencia.


Ay, Fernando Lucini, qué lastima que tuvieras que marcharte porque hubieras disfrutado como nadie.

Y ya, el final: Emiliano llama a Ismael Serrano que se funde con él en un abrazo. Juntos, acompañados por Adán y Manu, hicieron un conmovedora versión de "Recuerdo". Llibertad se venía abajo. Los dos disfrutando, interpretando como si hubieran ensayado mil veces el tema. 

La poesía. La música...Ah, qué noche, qué inmensa noche. Gracias a todos, con todo el corazón de este viejo.